A todos nos gusta dormir, pero hay momentos en nuestra vida, que bien por motivos laborales o por situaciones de estrés, en los que no descansamos correctamente, y esto puede ser un problema de futuro. ¿Quieres saber por qué?

Si te dijésemos que tienes que dormir bien para mantenerte en forma, ¿qué nos dirías?

Sabemos que para muchos va a sonar extraño, pero las personas que tienden a padecer insomnio o las que por diferentes motivos tienden a extender su estado de vigilia (las horas que estamos despiertos) lo tienen más difícil para mantenerse en forma, e incluso están en riesgo de padecer obesidad según un reciente estudio de la revista de desórdenes alimentarios de México.

Como sabemos tod@s, el cuerpo humano es una máquina de ingeniería en la cual suceden varios procesos que mantienen a punto nuestro cuerpo, y muchos de estos procesos cambian cuando estamos en nuestras horas de sueño. No dormir puede afectar a nuestra memoria, a nuestros reflejos e incluso podemos llegar a tener la sensación de estar ébrio.

¿Qué sucede en el cuerpo humano durante las horas de sueño y durante la vigilia?

Durante la vigilia el cuerpo consume agua y alimento para nutrirse y hay mayor gasto energético, por lo que el cuerpo humano se prepara para la producción de glucosa y funcionamiento del sistema digestivo.

Durante el período de sueño el cuerpo ahorra energía y se reduce el proceso digestivo dando pie a que sucedan los procesos de reparación celular; además en el cerebro ocurre la organización de memorias, se mandan las órdenes de reparación muscular y se regula el descanso necesario para que el cuerpo humano esté a “punto” para el día siguiente.

¿Qué le pasa a nuestro cuerpo al no dormir?

El funcionamiento del cuerpo al no cumplir el ciclo de vigilia y descanso influye en las hormonas que determinan el gasto energético. El cerebro sigue mandando órdenes de seguir secretando insulina para seguir produciendo glucosa, y las células no tienen tiempo para regenerarse. Por tanto las grasas que se regulan por hormonas como la leptina (determina el nivel de adiposidad del cuerpo) o las adiponectinas (estimulan la utilización de las grasas en momentos de baja energía), hacen que se almacenen por diferentes motivos:

  • La somnolencia en la vigilia junto con la termoregulación alterada por falta de descanso significa menor gasto energético en los momentos que más los necesitamos.
  • Tenemos mayor apetito por el incorrecto funcionamiento de las hormonas que lo regula, la producción de la leptina se detiene y tenemos una mayor predisposición para comer más (sobre todo dulces), ya que el cerebro necesita más azúcar para funcionar correctamente.
  • Se desincroniza el metabolismo, por lo que el cuerpo no puede hacer la diferencia entre cuando dormir y recuperarse y gestionar la energía para el ciclo siguiente de vigilia, por lo que tenderemos a comer por la noche y a estar adormilados de día.

Ahora que llega el calor, el ejercicio nos ayuda a aumentar el gasto energético y nos ayuda a conciliar más rápidamente el estado de descanso, durante esta época del año debemos seguir hidratándonos correctamente para evitar golpes de calor sobre todo en niños, adolescentes y ancianos.  Es importante también hacer variaciones en nuestras rutinas deportivas, es un buen momento de probar clases como yoga o pilates.

Holiday Gym, el éxito de estar en forma.

 

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