¿Cómo conseguir tu conexión mente-músculo? Arnold Schwarzenegger decía: “El cuerpo es muy importante, pero la mente es más importante que el cuerpo”. Cuántas veces habremos leído o escuchado esta frase. Y cuántas veces habremos hecho uso de ella para redirigir mejor a una persona en sus objetivos. ¿Pero realmente somos conscientes de la fuerza que tiene la mente para cambiar el cuerpo? Ahí es donde tenemos que trabajar más. 

En este caso trataremos el tema del trabajo muscular. Cuando empezamos a trabajar la musculatura, al principio resulta muy difícil conectar la mente al músculo que estamos trabajando. En gran medida porque en los inicios no hay una musculatura prominente, o también porque intentamos trabajar el músculo mediante pautas cerradas: sin prestar atención a nuestras sensaciones, a nuestro movimiento individual, y a nuestro mecanismo de acción. 

Y aquí viene ahora la pregunta. ¿Cómo saber si estamos conectando la mente al músculo cuando realizamos un ejercicio? Al principio tendrás que estar atento a muchos estímulos, reglas, posiciones, técnica, sensaciones, y un largo etcétera. Verás totalmente imposible realizar el movimiento correctamente mientras te dice tu entrenador: -tienes que sentirlo-. ¿Sentirlo? ¿Pero cómo voy a saber si lo siento? ¿Cuándo lo siento? Calma. Esa sensación llegará de la mano de una práctica consecutiva del ejercicio. Para ello te vamos a dar unos consejos para que ese momento de conexión neuromuscular llegue pronto, y estés orgulloso de ello:

  1. No te distraigas: el tiempo que dedicas a tu entrenamiento es solo tuyo. Tus mensajes, llamadas, y distracciones varias pueden esperar. Es muy fácil que te desconcentres. Y cada vez que dedicas un segundo a pensar en algo que no es tu entrenamiento, te estás alejando más de conseguir tu conexión mente-músculo.
  2. Vete a disfrutar, no a aburrirte: Esto lo haces porque quieres, porque te motiva y porque lo has elegido. Si lo disfrutas a medias tintas o no lo disfrutas, simplemente no lo hagas. Porque hacer algo que no disfrutamos nos aleja de conectarnos a ello. 
  3. Visualízate: Hagas lo que hagas, siéntete a ti mismo. Es decir, imagínate consiguiendo tu resultado, llegando a tu objetivo y alcanzando tu meta. La única manera que tenemos de visualizarnos es poniendo el foco en tu mejor versión. Esta es una de las mejores formas de conseguir tu conexión mente-músculo.
  4. Controla tu ritmo cardíaco y tu respiración: De nada vale que vayas a realizar un curl alterno de bíceps, por ejemplo, y que no te concentres en concentrar las repeticiones, en subir peso poco a poco para acelerar suavemente la respiración, o que realices el ejercicio como si estuvieses comiendo pipas. Importante: tu conexión mente-músculo llegará de la mano de una concentración total del ritmo cardíaco.
  5. Busca la técnica y mantenla: No te inventes la técnica, ejecútala correctamente y no la pierdas en ningún momento. Será la gran maestra de tu resultado.
  6. No corras, concéntrate: No por correr vas a llegar más rápido. En el trabajo muscular no. Concéntrate en el movimiento. Vete a tus máximas, y no te quedes siempre en un estado de relax. La conexión mente-músculo nunca llega en un estado de confort. 
  7. Dirige tu mente al músculo que trabajas: Olvídate de todo tu cuerpo, excepto del músculo que trabajas. En ese momento y en ese lugar solo existe tú y el músculo que estás trabajando en esos segundos. Un truco: si vas acompañado de un amigo o un entrenador, dile que sitúe algunos dedos de su mano en el músculo concreto que estás trabajando. Quédate con la sensación, y a partir de ahí hazlo tú solo. Te ayudará a sentir concretamente tu zona de trabajo.
  8. Piensa y siente el movimiento: Quédate con las sensaciones, recopílalas todas. Es la única manera de conocer si estás entregándote al completo en tu entrenamiento.
  9. Trabaja a tu 100%: Además, al sentirlo y pensarlo, te darás cuenta si estás entrenando bien y de verdad. Con tus máximos niveles de exigencia. 

Y por último, deja que tu mente se alinee al cuerpo. En tu lugar de trabajo, deberás cumplir tus obligaciones de trabajo y deberás dar siempre lo máximo de ti, por eso los mejores proyectos siempre salen cuando la mente y el cuerpo están fusionados en un objetivo. Deseas ese objetivo y todas tus funcionas psíquicas y físicas irán encaminadas a unificarse para ese objetivo.

Esto es igual. Cuando vayas a trabajar muscularmente hablando, solo existes tú y tu lugar de trabajo. Dentro de ahí es donde reside tu conexión.

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